La llegada de Felipe V a Sevilla en 1729 produjo una eclosión en los ámbitos institucionales, sociales y culturales de la Sevilla de principios del siglo XVIII.
El rey Borbón instaló la corte en Sevilla desde 1729 hasta 1733, época conocida como Lustro Real.
En el empleo del tiempo del rey y su familia se contemplaban ejercicios militares, bien en tierra o bien en agua. El río ofrecía la posibilidad de ejercicios militares fluviales, además de ejercitarse con la pesca en una chalupa que le regaló la ciudad.
Para la diversión castrense en tierra, José Patiño y Rosales, secretario de Estado, contrató al ingeniero militar Isidro Próspero de Verboom para la realización de un fuerte donde realizar ejercicios reales de ataque y defensa con la participación del rey y el infante, y con un lugar reservado para la reina.

Las obras comenzaron el 21 de septiembre de 1729 y cesaron el 6 de marzo de 1730, muy probablemente porque la Corona no tenía fondos para gastar en este concepto recreativo, por lo que todo ese proyecto que se realizaba en los terrenos del hospital militar quedó varado para el futuro.
Uno de los lugares de referencia que aparece en los planos es la ermita de Valme, que nada tenía que ver con la actual, que fue edificada de nueva planta en 1859. Lo que sí vemos es que los terrenos de Pineda ofrecían lugar para el emplazamiento de los cuarteles en 1922.
Para profundizar ver artículo de D. Pedro Sánchez Núñez en la Revista Cultural de Dos Hermanas de 2015 o bien en el Archivo General de Simancas.
J. Nieto. Centenario de Bellavista (1925-2025)


