En la memoria de los primeros pobladores quedó este incidente registrado de manera especial. Cuando preguntabas por algo de los años iniciales, este acontecimiento era relatado como algo que marcó la memoria colectiva. No es para menos. El camión volcó y explotó a la altura de los Naranjitos y las casas más próximas quedaron destruidas, la honda expansiva rompió cristales y algunas cubiertas hasta la calle Alonso Mingo. No hubo que lamentar muertes porque el conductor y soldados que acompañaban, al alejarse del accidente, iban diciendo «¡fuggire! ¡fuggire!» alertando a los pobladores a dejar sus hogares y correr hacia el norte en dirección a la Venta Antequera.
El camión provenía de un polvorín que había improvisado el ejército sublevados contra La República en la nave almacén de aceites del Cortijo de Casquero, justo detrás de la Estación de Los Merinales.
El Ayuntamiento de Dos Hermanas mandó al perito municipal a evaluar los daños e indemnizó a los afectados. Esto fue en abril, poco antes del decreto de Franco publicado en julio de 1937 por el que pasamos a pertenecer al Ayuntamiento de Sevilla.