Centenario Bellavista

Precedentes y fundación de JUPABE

Antes de venir a vivir a la casa de la parroquia de Bellavista, ocupada por la familia de la sobrina de D. Marcial, D. Pedro Ybarra Hidalgo, junto con algunos padres del entorno, motivaron la creación un grupo joven que comenzó reuniéndose con él en el colegio Santa María, regido por las Hermanas Compasionistas.

Allí estuvimos al menos un curso, tal vez de 1973 a 1974.

Este grupo de siete chavales organizó una acampada en la ribera de Guillena. Una experiencia que consolidó al grupo. Fuimos andando. Y durante esos días nos visitó D. Pedro, que gozaba de un entusiasmo que era contagioso. A la vuelta, los padres que tenían coche nos recogieron y nos dieron un homenaje en una venta de la carretera de Mérida que se llamaba el Jardín de Alá. Inolvidable.

Poco tiempo después se creó un grupo femenino. Y a partir de ese germen, llegamos a reunir a más de 50 jóvenes de ambos sexos en un local de la calle Guadalajara frente a la Peña Bética. D. Pedro se ayudó de varios seminaristas que venían a dinamizar los grupos.

Ahí se fraguó el comienzo de JUPABE (Juventud Parroquial de Bellavista) como club. Al principio sí no estabas en los grupos de reflexión no podías pertenecer al club. Con el tiempo se rompió este vínculo.

Transcurría el año 1975. En febrero de ese año se inscribe en la Unión de Club Juveniles del Arzobispado de Sevilla. El grupo se hizo muy numeroso, podríamos pasar de 100. D.Pedro consiguió que se edificara un local en la trasera de los locales parroquiales, calle Altares y Soria.

Hubo Proyecto de Ingeniería.  Recuerdo haber ido a Pagar las tasas al Colegio de Arquitectos. Sé de sobra que D. Pedro Ybarra empleó parte de una herencia en el proyecto y la estructura metálica fue donada por D. Manuel Gil, industrial que vivía en la calle Andalucía.

En poco tiempo, la Juventud Parroquial de Bellavista dispuso de un local propio a su disposición.

En paralelo funcionaban tres movimientos cristianos: Movimiento Junior, Movimiento Juvenil y la JOC, y años después, la HOAC.

En esos años la actividad formativa en los valores cristianos con carácter social tuvo un auge no visto antes. D. Pedro puso en práctica los fundamentos del Concilio Vaticano II. Fue una plataforma que nos relacionó con la realidad que nos tocó vivir y acabamos en los movimientos cívicos del Barrio. Un trayecto apasionante. (Continuará).

  1. Nieto. Centenario de Bellavista 1925-2025.

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