Centenario Bellavista

Pedro Ybarra razona no pertenecer a la Junta Colaboradora Municipal

Febrero de 1975. España estaba direccionada a un cambio próximo. La sociedad estaba vibrante. El cambio de régimen parecía inminente. El hecho que hizo que los acontecimientos se precipitaran fue la muerte de Franco. La Iglesia en general se sentía cerca del poder. El hecho de un sacerdote próximo al pueblo era algo más que valorado en los movimientos obreros.

En ese clima en el que ya la Junta Colaboradora llevaba unos años de trabajo vecinal, Alonso Balosa, en nombre de los miembros, dirige una invitación a D. Pedro Ybarra para que se incorpore al equipo. D. Pedro contesta con otra carta donde deja clara su posición para el futuro:

«1. Agradece y declina la invitación porque lleva poco tiempo en su labor pastoral y todavía no tiene tomado el pulso a la Barriada.

  1. Cree que la misión de la Iglesia es animar e iluminar para que los seglares sepan distinguir lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto de la sociedad.» La Iglesia jerárquica ha de actuar como conciencia de la sociedad». (Pasado unos años un buen grupo de jóvenes tomamos compromiso social).
  2. Si criticamos que obispos y sacerdotes formen parte del aparato de gobierno, aunque en menor grado mi pertenencia podría ser entendida como una intromisión y una nueva forma de dominar. Mucho más cuando soy elegido a dedo y no democráticamente.
  3. Siento que os haya podido decepcionar, pero esta invitación me exige más entrega en las tareas a desarrollar. Aunque estas no sean visibles y reconocidas.»

Desde esta posición se entiende su negativa a participar en partidos o sindicatos ni de izquierda ni de derecha. Invitaciones tenemos constancia que le hicieron.

Pedro demostró con creces su conciencia de ayuda al oprimido y al necesitado. Su posición junto al más débil socialmente y a los pobres sociológicos. Y su compromiso por crear una «comunidad» cristiana.

Desde el trabajo con la juventud hasta todas las esferas de la organización parroquial.

Para empezar, tras el anuncio de la muerte de Franco recibió en los locales parroquiales, a final de diciembre de 1975, uno de los encierros más largos del metal sevillano, el encierro de MEGESA.

Con lo que su compromiso con los trabajadores en lucha por la justicia quedo sellado y su actitud abierta pero conforme a su entendimiento de la religión también.

J. Nieto. Centenario de Bellavista 1925-2025.

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