Centenario Bellavista

Los toros y Bellavista

Este animal mítico en las culturas minoico-cretense y tartesia se relaciona con las primeras vivencias de los pobladores en el inicio de Bellavista.

En la historia antigua más próxima, en Orippo apareció una moneda con la figura en relieve de un astado. El lugar, la Torre de los Herberos en el Polígono de La Isla.

En nuestro entorno, en el Cortijo de Los Merinales, hubo un embarcadero de toros que llegaban de la marisma.

Y en el Cortijo de Cuarto pastaban los miuras, que abandonaron el lugar porque la población naciente interfería con estos animales.

En 1886, en la escritura registral de la compra de Murube, a la finca que ocupa el barrio se la describe con un tinahón para 30 o 40 reses y una casilla para el guarda con techo de pasto.

Tiempo después se construye la Venta de Antequera, que tuvo el manifiesto de los toros ya en la feria de 1927.

Afición en el barrio siempre hubo y juego infantil en las plazas también. El toro y el toreo estuvo en el acervo cultural de muchos vecinos que no llegaron a cuajar una peña taurina.

Tertulias había. El Caballo Blanco fue una venta a pie de la carretera de La Isla que unió a gente de los toros, el flamenco y los caballos.

Incluso en alguna velada hubo festival con vaquillas. Ahí probaron valentía algunos aficionados jóvenes de Bellavista.

J. Nieto Centenario de Bellavista 1925-2025.

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