Centenario Bellavista

Aguadores

Con el mulo tirando de la pipa, nuestro barrio era surtido para beber por varios aguadores. «¡Aguador!», voceaban. Uno de ellos, Eulogio, era vecino de Trini Camacho, en la calle Galatea. Cuenta Trini de ir con él y su mujer, Enriqueta, a llevar agua a Fuente del Rey. El agua que servían no era de manantial o fuente. Era agua de Sevilla.

El barrio creció multiplicando su población por 4 entre 1937 y 1950.

Y el agua de los pozos, que se encontraba a poca profundidad, se contaminó con los pozos negros. Así que aquella facilidad de encontrar agua a unos metros se convirtió en un problema de salud. La Comisión de Vecinos de 1957 presentó análisis en el Ayuntamiento, declarando por parte de los médicos de Bellavista, D. German y D. Juan Muñoz, agua no apta para el consumo. Hasta 1961 no comenzó el trazado de agua corriente para la población.

Así que bebíamos agua del cántaro o la tinaja que se llenaban periódicamente con el paso de los aguadores.

Como el agua de Bellavista era «dura», es decir muy caliza, los garbanzos no se ponían tiernos en remojo. Así que además de beber, el agua de Sevilla, ayudaba a hacer más ricos los potajes y pucheros

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