Hace 70 años las palmeras de Sevilla estuvieron nevadas. También la Giralda. Y la Plaza de España. Y…
El primer submarino de propulsión nuclear, el “Nautilus» pasó bajo el hielo permanente del Polo Norte. Pero a los vecinos de Bellavista lo que más le impacto fue poder hacer figuras de nieve y jugar a bolazos en la calle. Por un día, las calles negruzcas de los caños que se alimentaban de los pozos negros aparecieron inmaculadas.
El barrio se transformó con una epidemia de alegría, muy distinta a lo que los pozos para beber podían producir por contaminación. Bellavista en esa fecha llegó a los 7000 habitantes en la más absoluta dejadez municipal.
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La nieve por un momento puso un paisaje idílico en la barriada. Pero al desaparecer el barro y el cieno se mostraron con más claridad. Ese fue el punto de inflexión para que un grupo de vecinos comenzará uno de los trabajos más serios y unificados por el bien de Bellavista, de Andalucía y España. Nieve pues en la tierra y una a las gentes.