Centenario Bellavista

Bellavista rinde tributo a la Escuela Agrícola Cortijo de Cuarto tras medio siglo de vanguardia agrícola

El Centro Cívico de Bellavista acogió ayer la charla-coloquio «De la Escuela de Capataces a la EUITA», un emotivo encuentro que puso en valor el papel de la institución como motor de desarrollo y conocimiento para el barrio.

10/12/25. Ayer por la tarde, el Centro Cívico de Bellavista se convirtió en el escenario de un reencuentro histórico. En el marco de las celebraciones del Centenario de Bellavista, la conferencia «De la Escuela de Capataces a la EUITA» reunió a docentes, alumnos y personal de la antigua Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola para homenajear una trayectoria de más de 50 años dedicada a la enseñanza y difusión de la agricultura y la ganadería.

El encuentro sirvió también como una emotiva llamada a preservar y potenciar el legado del Cortijo de Cuarto, su histórica sede.

Un puente entre el barrio y el campo

El acto fue conducido por José Manuel Gómez Cejas, coordinador del área de Medio Ambiente del Centenario y contó con la apertura institucional de Joaquín Nieto, presidente de la Asociación Cultural Centenario de Bellavista, quien aportó el contexto histórico de la Escuela. Ambos destacaron su valor simbólico, no solo como centro académico, sino como el gran propulsor que vinculó indisolublemente la identidad de Bellavista con la innovación agraria desde los tiempos de las Granjas Escuela de Agricultura, primer germen de la institución donde se formarban los capataces.

El Cortijo de Cuarto: Una «marca» de calidad agraria

Durante el coloquio, se destacó la importancia capital del Cortijo de Cuarto para la formación agraria, no solo a nivel local, sino con una gran proyección nacional e internacional. El profesor Juan de Benito Dorrego, maestro y referente del sector, enfatizó la calidad del profesorado y la gran demanda que históricamente tuvieron los «peritos» formados en el Cortijo.

Se recordó la excelencia de la formación -con especial mención a la especialización en plagas, una de las áreas fuertes de la enseñanza-  y algunos de sus recursos únicos, como su biblioteca, el laboratorio de suelo o su almazara experimental, que fue calificada de “verdadero museo sobre el aceite”.

El profesor Ernesto Javier Valenzuela Corrales resumió el sentir colectivo con una frase: “Somos cortijeros y cortijeras. Cortijo de Cuarto es una marca”. Si bien el centro de estudios superiores cerró en 2005, el edificio aún sigue albergando ciclos formativos.

Por su parte, tanto Manuel Reina Marín, como Manuel Félix Moreno, antiguos alumnos, recordaron la relevancia que tuvo sobre el sector oleícola, la intensa vida en el barrio que hacían los estudiantes, destacando que la EUITA era como «una pequeña familia» que fomentaba un crecimiento personal muy importante, más allá de lo académico.

Entre la nostalgia y el futuro

Durante el coloquio, los ponentes analizaron la influencia mutua entre Bellavista y la EUITA, subrayando cómo la presencia de la escuela dinamizó la vida del barrio y cómo el entorno de Cortijo de Cuarto proporcionó un laboratorio vivo sin igual.

El debate final se centró en la situación actual y las perspectivas de futuro de las enseñanzas agrícolas en el emblemático edificio. Los participantes coincidieron en la necesidad de preservar el legado educativo del Cortijo de Cuarto, adaptándolo a los nuevos retos tecnológicos, culturales y ambientales, para que siga siendo un referente de conocimiento para las próximas generaciones.

Una propuesta de futuro: Museo del Mundo Rural

El sentimiento generalizado entre los participantes fue que el cierre fue un error y que se debería haber hecho un mayor esfuerzo, especialmente por parte de la Diputación, para revitalizar el edificio.

El debate sobre el futuro del Cortijo de Cuarto cristalizó en una ambiciosa propuesta: aprovechar el edificio y sus singulares instalaciones para crear un “museo del mundo rural para la ciudad”, ya que, según los asistentes, actualmente no existe un espacio similar que preserve y difunda este patrimonio en la capital sevillana. También se propusieron otros posibles usos, como sede de antiguos alumnos, actos culturales y continuación de ciclos de enseñanzas formativas.

La conferencia concluyó reforzando el orgullo de pertenencia a esta «familia cortijera» y con el deseo de que el Centenario de Bellavista sirva como impulso para dar un nuevo y digno futuro al histórico Cortijo de Cuarto.

Otras noticias