Centenario Bellavista

Arrieros de Bellavista

Tres familias trajeron apellidos clásicos a nuestro Barrio relacionadas con el trabajo de transporte en mulas y burros.: Boza, Venegas y González.

José Boza me contó que su padre ya había estado en la zona con sus bestias cuando se echó piedra al camino bajo de Dos Hermanas, al final del siglo XIX. Y que conoció la Venta de la Salud con techo de pasto en el paso a nivel.

Entre las profesiones heredadas de los moriscos estaba esta del transporte con acémilas y recuas, que permitía estar en movimiento continuo y poco localizables. Los arrieros eran gente brava e indómita. Gente de trato firme y palabra. Las obras hidráulicas del canal de Alfonso XIII y los movimientos de tierras y acopio de materiales para la Exposición  de 1929 generó mucho trabajo en la zona. Esa es la razón que les trajo hasta este lugar.

Uno de los logros del Sindicato de Bellavista antes de la Guerra Civil fue poner de acuerdo a los arrieros para negociar sus condiciones de trabajo. Algo impensable en otros lugares y latitudes. Un tema que se contaba  como éxito de la Agrupación Sindical de Bellavista.

Entre los sucesos que movilizaron  a la población en el año 1933 fue el derrumbe de un Almiar de los Miuras en el Cortijo de Cuarto.

Dos fallecidos y un herido al quedar sepultados por la paja húmeda. Mi propio abuelo que trabajaba para los ganaderos les había advertido. Pero reincidieron en el hecho y encontraron su final aquella noche  del 28 de enero.

Noventa vecinos se personaron en el lugar de los hechos. Al frente iba D. Segundino Aparcero, el joven practicante destinado en Bellavista por el Ayuntamiento de Dos Hermanas. Uno de los fallecidos era de Bellavista, Rafael Venegas.  Este fue un duro golpe en los comienzos del barrio.

La mecanización del transporte, las carreteras  y el ferrocarril apagaron esta profesión que aún se ejerce en la saca del corcho y de la aceituna en las Sierras Andaluzas.

Este oficio ha dado lugar a dos refranes populares :

«Arrieritos somos y en el camino nos veremos»

Y  «Mucho madruga el arriero en la venta».

Nuestros arrieros fueron exponente de un oficio tan antiguo como el comercio en los orígenes de Bellavista.

J. Nieto  Centenario de Bellavista. 1925-2025

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